Cuando El Niño entra en casa
La puerta apenas se ha cerrado cuando empieza el movimiento. Un niño pequeño cruza la sala con una energía imposible de ignorar. En una mano lleva una bolsa de dulces ya abierta; en la otra, una taza de café que nunca debió llegar hasta ahí. En cuestión de minutos cambia de lugar los cojines, abre una llave, tira una maceta y desaparece por el pasillo. Nadie sabe cuál será su siguiente destino. Lo único evidente es que la casa entera tendrá que reorganizarse alrededor de esa presencia.